ODIO esa sonrisa que me hace suspirar.
ODIO tus bailes que me hacen reír.
ODIO esa voz que me hace llorar de la emoción.
ODIO verte todos los días a través de una pantalla.
ODIO esas miradas que me vuelven loca.
ODIO la rabia que siento cuando te hacen mal.
ODIO soñar tanto contigo.
ODIO ser una más del montón para tí.
ODIO que no sepas que existo.
ODIO tus cambios de aspecto radicales.
ODIO echarte de menos aunque nunca te haya tenido.
ODIO que me hicieras llorar ese 5 de abril de 2010.
ODIO que estés lejos.
ODIO no poder tenerte en frente mío ni siquiera 10 minutos.
ODIO que tengamos vidas tan diferentes.
ODIO no poder confesarte todo lo que siento por ti sinceramente.
ODIO que tú nunca me creerías si te lo dijera.
ODIO pensar en qué estarás haciendo ahora o donde estarás.
Pero, ¿sabes lo que es lo que realmente odio?
QUERERTE TANTO.
Y por mucho que quiera, no dejaré de sentir todo lo que siento por ti.
Y eso también lo odio.
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