lunes, 5 de julio de 2010

I miss you.

Una vez más siento que algo me falta, y ese algo eres . Ya no sé qué hacer ni qué pensar ni qué sentir. No lo sé. Quiero gritar a los 4 vientos todo lo que eres para mí. Pero nunca lo oírias. Ni aunque te gritara a la cara lo oírias. ¿Por qué? Porque seguramente ya lo has oído tantas veces que esas declaraciones son algo rutinario en tu día a día.
Recuerdo el día del concierto, cómo para no recordarlo.
Cuando se abrió la esfera metálica y aparecieron Tom, Georg y Gustav. ¿Y tú? ¿Dónde estabas? Se te escuchaba cantar, pero no se te veía. Entonces se abrió la parte inferior de la esfera y ahí estabas tú, deslumbrante. El mundo se me paró en ese momento. Tan sólo estábamos tú y yo. Tú cantando a un público numeroso sin saber que estaba ahí y yo observándote entre la multitud cómo si fueras un sueño. Y es verdad, no me lo creía e incluso llegué a pensar que era un sueño. Pero no, ahí estabas tú, a tan solo unos metros de distancia. Grité tu nombre, pero más de 1000 personas lo gritaron a la vez y mi voz quedó ahogada.
Necesito volver a verte. Lo necesito con urgencia.

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