El sol brilla en todo su explendor. Los pájaros vuelan de un lado a otro libres, no se tienen que preocupar por al odiosa lluvia que empapa sus plumas y les impide volar y los perros se tumban al sol o corretean por los jardines de sus respectivas casas. Miro al cielo. Ni una sola nube ensucia el azul clarito del cielo.
Por fin es verano. Llevo esperando esta estación desde octubre. Se acabó la lluvia, el frío y las odiosas clases de instituto. Ahora toca buen tiempo, calor, playa, piscina y vacaciones.
Ya ha pasado la época de sufrimiento y ahora es tiempo de disfrutar, de sonreír y ser feliz. Porque me merezco unas buenas vacaciones durante estos 2 meses y medio.
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