domingo, 30 de mayo de 2010

Un abrazo.

-No te endiendo.
-¿Por qué?
-Pues porque no es normal que te tires noches sin dormir llorando por mí.
-Para mi es lo más normal, solo es cuestión de acostumbrarse.
-Pero no debe ser muy sano.
-Lo sé, pero es la única manera de vivir que conozco.
-¿Por qué no pruebas a olvidarme y centrarte en tu día a día?
-Porque tú eres mi día a día, es inevitable, lo siento.
-¿Qué tengo que hacer para que te olvides de mí?
-Nada, no quiero olvidarte.
-En fin... Tengo que irme, se me hace tarde.
-Bill, ¿podría pedirte un favor antes de irte?
-Claro.
-¿Po-Podrías abrazarme?-pregunta ella sonrojándose ligeramente.

Él la rodea con sus brazos y la atrae hacia él. Ella también lo abraza. Por fin, después de tanto tiempo por fin puede sentirlo verdaderamente cerca.

-Itziar-ella lo mira a los ojos-, ¿podrías hacerme tú otro favor?-ella asiente- No sufras tanto por mí, ¿vale? Prometemelo.
-Te lo prometo.
-Bien.

Él le besa el pelo y, después de abrazarla por última vez, se separan y él se va. Ella le obseva alejándose. Definitivamente, ella es feliz. Una sonrisa en su cara lo justifica. Sonrisa que no se borrará en mucho tiempo.

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