domingo, 2 de mayo de 2010

Más falsas esperanzas...

Llévabamos meses sin hablarnos, y de repente en una semana me hablas como si nada. ¿Sabes? Aún me acuerdo de aquel día de verano en el que te conté todo lo que tú y yo sabemos, aunque parece que ya lo has olvidado.
Durante estos días me has dedicado sonrisas y miradas llenas de sinceridad, no eran falsas, lo sé, lo noto. Pero, ¿sabes que es lo peor de todo? Que has hecho que esas odiosas mariposas revoloteen en mi estómago. Podría decir que me gusta esa sensación, pero no, la odio. Porque esas mariposas van acompañadas de ilusiones y falsas esperanzas que durante un tiempo me hicieron sufrir mucho, por eso no quiero volver a sentirlas.
Ya lo tengo asumido, tu corazón ya está ocupado y nunca habrá un lugar para mí.

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