Dicen que la vida es un camino lleno de obstáculos. Algunas personas consiguen esquivarlos y seguir en adelante sin ningún problema. Otras, en cambio, tropiezan con cada obstáculo y caen al suelo, hasta darse por vencido y retirarse del camino.
Yo sería una mezcla de esos dos tipos de personas.
Hay días en los que me siento realmente feliz, con una sonrisa dibujada en mis labios imposible de borrar. Puede haber algún problema u "obstáculo", pero consigo superarlo.
Sin embargo, hay días en los que me siento cómo una auténtica mierda. Por mucho sol que haga, mi día está nublado, lleno de tristeza. Lo único que me apetece es quedarme en casa escuchando música y estar encerrada en mi habitación, sin hablar con nadie.
Lo único que sé es que si caigo, me voy a levantar y seguir en adelante. Voy a luchar por lo que quiero y más me importa, y no pienso rendirme nunca.
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