martes, 16 de febrero de 2010

I miss you...



Mi padre entró aquella mañana en mi habitación.

-Itziar, ¿estás despierta?-preguntó.
-Sí-respondí con voz adormilada-. ¿Qué pasa?
-Tu abuela ha muerto.
-¿Qué?-pregunté sin creérmelo. Deseé con todas mis fuerzas que solo fuera un sueño, un mal sueño.
-Tu madre ha ido al tanatorio con tu tío. Levántate, nosotros también tenemos que ir.-salió de mi habitación y cerró la puerta detrás de él.

No, no podía estar pasando. Hacía dos días que la había visto en la residencia. Estaba demacrada y demasiado delgada. Nada más entrar en su habitación quise salir, no aguantaba aquella escena.
En ese momento me arrepentí de todo lo que pensé en al residencia. Quería estar junto a ella aunque fueran 5 minutos más, pero no podía. Me hubiera gustado decirle lo mucho que la quiero, pero ya era demasiado tarde.
En el tanatorio me invitaron a verla. Pero no quise, me derrumbaría al ver su cuerpo sin vida.
A la salida del tanatorio, cuando ya la metieron en el coche fúnebre para llevarla al cementerio, vi a mi madre y a su tía llorando. Las pocas fuerzas que tenía para evitar llorar se derrumbaron y las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas. Mi padre me abrazó dándome ánimos.


Aquello ocurrió en febrero de 2008. Fue el día más triste de mi vida y parece estar grabado con fuego en mi memoria, porque por mucho que intente olvidarlo, no puedo...

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